Odia Helgrind

Tras lo sucedido con su familia, fue a parar a una familia militar como esclava, un soldado viudo con hijos pequeños. Esa experiencia le marcó de por vida, no solo mentalmente sino también, físicamente y ahora, no quiere tener ninguna relación cercana con nadie que venga de allí. Comete el error de meter a todo el que haya nacido allí en el mismo saco de recelo y desprecio, sin molestarse en ver que no todos son como los que la maltrataron.Además, como asesinó al soldado al que servía, tiene miedo de que alguien la pueda reconocer y con ello, delatar. Obviamente, ese hecho nadie lo sabe. (De momento...)


adora la costa

Le recuerda muchísimo a su hogar, a su anterior vida y obviamente a su familia. No hay día que no se acuerde de ellos, sobre todo de su madre y su hermana pequeña, a quienes no volvió a ver y desconoce si a día de hoy, siguen con vida en Helgrind, o las asesinaron en el asalto.Las olas del mar, su música y el viento le generan una paz que pocas veces es capaz de conseguir, así que no sería extraño verla rondando por la playa. Al fin de cuentas, se ha criado entre Islas.


No es muy creyente

Su madre siempre le inculcó el culto a los dioses, sobre todo hacia Poseidón por obvias razones, enseñándole a realizar sacrificios y cultos al dios del mar, para que su padre regresase sano y salvo a casa, cada vez que tenía una partida de pesca. Sin embargo, después de lo sucedido en el asalto de los Helgrind a su costa, la Ylena perdió toda la fé en los dioses, por haber permitido que su familia sufriera de ese modo. No les culpa, pero tampoco comprende ni perdona que lo hayan consentido. Aunque respeta las creencias ajenas.


tiro con arco

Cuando huyó de Helgrind, tuvo que vivir escondida en los bosques de Bullridge por un tiempo, invadida por el miedo de ser descubierta (Como si se fuesen a molestar los Helgrind en ir a buscar una vulgar esclava...) así que no le tocó más que aprender a sobrevivir como pudo. Los primeros días fueron los peores, pasando frío, hambre y sed... hasta que encontró una cabaña abandonada donde pudo dormir. Allí encontró un arco viejo y pocas flechas, pero las suficientes como para poder practicar y aguantar, hasta que vino el invierno.Con el frío y las heladas, no tuvo más remedio que bajar a una aldea cercana, donde consiguió cobijo a cambio de trabajo.


leal y honesta

A excepción de su secreto, Ylena es una persona leal con la gente que le demuestra que lo merece. Abierta y sociable, porta una máscara para ocultar la tristeza que lleva en su interior. Pero jamás se la verá haciendo daño a propósito por placer, sin un motivo de peso, es demasiado honrada como para apuñalar a nadie por la espalda.Le encantan los piques, los juegos y obviamente, los buenos ratos con amigos aunque sea, tirada en el césped sin hacer mucho más.Sin embargo con la gente de Helgrind, se mostrará esquiva, tensa o incluso borde.


cicatrices

En el asalto que sufrió cuando tenía 14 años, en Vroengard, salió con varias marcas en la piel por la pura diversión de unos pocos soldados (pues no todo el mundo aprobaba lo que se hacía con los secuestrados). En las muñecas tiene pequeñas cicatrices, apenas muy finas como hilos, causadas por los amarres que tuvo durante días en el cautiverio. Posteriormente, tiene otras cicatrices en el resto de su cuerpo a causa de los maltratos que sufrió, hasta que salieron de Vroengard. Por suerte, dichas marcas no están a simple vista.


TATUAJE EN LA MUÑECA

Cuando fue vendida como esclava al soldado de Helgrind, le marcaron el antebrazo a fuego con la marca de la familia. Así que cuando consiguió liberarse y esconderse en Bullridge, se hizo un tatuaje floral tapando dicha marca. A simple vista se disimula bastante, pero de cerca se notaría el relieve de la quemadura.


Tatuaje bajo el pecho

Durante sus años como esclava, se encargó de cuidar de los hijos de su amo sin mayor problema, pero al alcanzar ya los diecisiete años y con ello, tener cuerpo de mujer, su amo le obligó a vestir ya como una esclava adulta, incluso a tatuarse en zonas del cuerpo solo para exhibirla. Uno de ellos, es un tatuaje bajo los senos.


(apartado incompleto, se irá actualizando)


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